Lo Realmente Importante

 

 

El año pasado durante una corta visita que hice a Popayán, vi en uno de los muros blancos del centro de la ciudad una frase garabateada con spray rojo al lado de una consigna guerrillera: "Lo importante no es la vida ni la muerte, sino la razón de una de ellas". Debo confesarlo, me parece una frase muy romántica, como sacada de uno de los discursos de Antonio Nariño o de Robert the Bruce, en alguna de sus campañas libertadoras. Sin embargo, hace una presunción que no se puede pasar por alto, y es que en la muerte y después de ella, aún existen las razones, y me temo mucho que no es así. Supongamos por un momento que no existe un Dios, que somos el producto de 15 mil millones de años de evolución y después de la muerte existe lo mismo que antes del nacimiento; nada. Nada, puesto que el universo existe para cada uno de nosotros mientras haya conciencia y el universo junto con la conciencia y todas sus razones incluidas desaparecen cuando llega la muerte. Después de la muerte no hay recompensas ni castigos, no hay segundas oportunidades ni perdones, no hay razones, no hay sensaciones, sólo una inimaginable nada. Todo lo que tenemos, todo lo que podríamos tener, todas las razones, todos los idealismos, deben partir de la vida, así es que lo verdaderamente importante es estar vivo 


Contenido :

Social